Este blog forma parte de una serie dedicada a destacar las experiencias de académicos y profesionales del sector académico que participan en el trabajo y la comunidad de ICANN. Mediante su programa de difusión del Plan Académico Global de la ICANN, la ICANN colabora con universidades e instituciones de investigación. En esta entrega, Nabil Benamar, reflexiona sobre su recorrido, desde que descubrió por primera vez la ICANN como académico hasta convertirse en un colaborador activo de la comunidad. Los invitamos a contactarse a academics@icann.org para conocer las oportunidades para participar.
Descubriendo la ICANN
Existe un momento en la vida de todo académico en la que la teoría se encuentra con el mundo más allá del aula y todo cambia.
Antes de adentrarme en el ecosistema de la ICANN, mi mundo estaba firmemente anclado en el ámbito académico. Impartía clases de informática (redes informáticas, seguridad y sistemas operativos) y verdaderamente me apasionaba. Mi objetivo era claro: ayudar a los estudiantes a comprender cómo funciona Internet, no sólo en teoría, sino también en la práctica. Quería que vieran la arquitectura, lo que hay “debajo del capó”, los protocolos que la mantienen unida, el andamiaje invisible de un mundo conectado. Sin embargo, como educador, sentía que algo me faltaba. ¿Quién desarrolla las normas y cómo lo hace? ¿Quién coordina los aspectos clave de la asignación de nombres y direcciones en Internet y garantiza su estabilidad, seguridad e interoperabilidad?
Mis primeros pasos en la ICANN se dieron a través del Programa de Becas de la ICANN. Había dado por sentado que la gobernanza de Internet se percibía como una extensión natural del mundo técnico que yo ya conocía: estructurado, basado en protocolos, lógico. En cambio, lo que encontré fue algo más rico y complejo: una comunidad de múltiples partes interesadas en la que ingenieros, abogados, defensores de la sociedad civil, gobiernos y académicos se sentaban a la misma mesa, por lo general comunicándose en diferentes idiomas.
Los debates no resultaban meramente técnicos. Eran de naturaleza política, cultural y profundamente humanos. Eso me sorprendió. Y también me cautivó de inmediato. He tenido la suerte, en esa misma etapa de mi vida, de participar en el Foro de Gobernanza de Internet como embajador de Internet Society y di mis primeros pasos en el Grupo de Trabajo en Ingeniería de Internet, lo que más tarde culminó con la publicación de mi primera Solicitud de Comentarios (RFC 8691).
Promover la Aceptación Universal y los nombres de dominio internacionalizados
Al principio, centré mi atención en una causa que me parecía a la vez técnica y profundamente personal: la Aceptación Universal (UA) y la integración del código de escritura árabe en el Sistema de Nombres de Dominio (DNS). Como presidente del Grupo de Acción para los Nombres de Dominio Internacionalizados en Código de Escritura Arábigo, trabajé junto a colegas y amigos de diferentes partes del mundo para abordar una brecha fundamental: el hecho de que miles de millones de personas no pudieran navegar por Internet en su propio idioma y utilizar su propio código de escritura. Volví a descubrir que el código de escritura árabe no solo se utiliza para escribir en árabe, sino que constituye el conjunto oficial de caracteres de muchos otros idiomas. La zona raíz del DNS, la base misma de cómo se resuelven los nombres de dominio a nivel mundial, se había construido en una época en la que se daba por sentado que el ASCII era universal. No lo era. Trabajar para cambiar esa situación me enseñó que Internet tiene más que simples consecuencias técnicas: también puede suponer actos de inclusión y exclusión.
Ese trabajo me llevó de forma natural a plantearme cuestiones más amplias sobre la Aceptación Universal (UA). Posteriormente, presidí el Grupo de Trabajo de Medición del Grupo Directivo de Aceptación Universal, donde nuestro enfoque se centró en comprender si los nuevos IDN y las direcciones de correo electrónico funcionaban realmente en el mundo real, en navegadores, clientes de correo electrónico y aplicaciones.
Convertirse en colaborador activo
El paso de ser un participante nuevo a convertirme en colaborador activo no se produjo de la noche a la mañana. Ocurrió de forma gradual, a través de la participación activa en llamadas semanales, en los períodos de comentarios públicos y en las reuniones públicas de la ICANN, a veces agotadoras pero siempre estimulantes. Ocurrió cuando me di cuenta de que mi perspectiva académica (mi costumbre de plantear preguntas fundamentales, de exigir evidencia y de pensar en términos de sistemas) no solo era bienvenida en esta comunidad, sino que era necesaria.
En la actualidad, formo parte del Comité Asesor de Seguridad y Estabilidad, donde contribuyo al análisis y al asesoramiento sobre cuestiones que afectan a la seguridad y la estabilidad de los sistemas de nombres y direcciones de Internet. Una Internet segura, estable, sostenible y resiliente no es algo que se dé por sentado. Requiere personas comprometidas que sigan de cerca los avances tecnológicos y comprendan tanto la profundidad técnica como las consecuencias políticas de las decisiones que afectan a miles de millones de personas.
Consejos para futuros participantes y nuevos participantes de la ICANN
Mi consejo para los nuevos participantes que estén considerando seguir este camino es sencillo: vengan tal y como son, y vengan con curiosidad. No es necesario que sean expertos en gobernanza de Internet desde el primer día. Deben estar dispuestos a escuchar, a aprender un nuevo vocabulario y a centrarse en el tema que más les interese y les apasione. No intenten estar en todas partes. Aporten su rigor y permanezcan en ello.

